Rest. Atrio (Cáceres)

Juan Antonio Pérez (Casar de Cáceres, 1961), jefe de cocina del restaurante Atrio, es el chef que ha renovado la cocina extremeña desde su “cocina de autor, basada siempre en la intuición”, según sus propias palabras. A los 18 años y mientras estudiaba Bellas Artes, Toño, que había descubierto los fogones en la pastelería de su padre, resolvió engancharse definitivamente a la cocina. Junto a José Antonio Polo, que está al frente de la sala y de la bodega (una de las mejores de España, como avalan los reconocimientos internacionales alcanzados por su espectacular carta de vinos), ha obrado un verdadero milagro en la ciudad extremeña que es Patrimonio de la Humanidad.

Discípulo de Juan Mari Arzak y de Alfonso Dávila en Jockey, apasionado seguidor de Frédy Girardet, se considera un cocinero artístico y creativo, aunque siempre tiene en cuenta que su sede está en Extremadura, una tierra donde siempre triunfó una cocina recia y sencilla.

Todos los grandes productos extremeños, como el jamón, la torta del Casar, el cordero, los productos silvestres, los trigueros, las criadillas, las setas, el pimentón, el aceite o la caza forman parte de sus recetarios, junto a los pescados locales, como la tenca o la carpa. Pero, por encima de todo, emerge la creatividad de Toño, su hedonismo y el amor a las cosas bien hechas. Al ganar el Campeonato de España de Jóvenes Cocineros, representó a nuestro país en el Bocuse d´Or 1993. Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Cocinero en 1995. En 1998 obtiene otro Premio Nacional de Gastronomía al Mejor Diseño Gráfico de Carta de restaurante. Consigue años más tarde el Premio Nacional de Gastronomía a la Mejor Publicación, por el libro “Gusto y Gustos de Extremadura”.

Desde 2003 tiene el famoso “Grawd Award” a las mejores cartas de vino del mundo, otorgado por la prestigiosa revista americana Wine Spectator y que no posee ningún otro restaurante español. Atrio ha obtenido tres soles en la guía Campsa 2006, dos estrellas Michelín y un 9,5 en Gourmetour. Altair Y Adebarán, sus filiales en Mérida, capital extremeña y Badajoz, lograron un sol y una estrella Michelín cada uno.